LAS 4 PRINCIPALES SECTAS EN MÉXICO
http://www.scribd.com/doc/15930550/Internet-Nueva-Arma-de-Las-Sectas-Reportaje
http://groups.google.com.mx/group/sin-sectas/web/las-4-grandes-sectas-en-mxico?hl=es&msg=ns
Una de las sectas con mayor penetración es la de los testigos de Jehová,asentados en México desde 1969 y cuyo método de ganar adeptos,predicando casa por casa, les ha permitido reclutar a 600,000 fieles, todos dedicados a propagar su fe. Se niegan a obedecer algunas disposiciones civiles (como rendir honores a La Bandera, votar) y a recibir transfusiones sanguíneas [no celebraciones como Navidad, Pascua, Año Nuevo, Cumpleaños, Universidad, etc.]. Consideran que Jesucristo no es Dios, que los sacramentos son inútiles y que la virgen María no era inmaculada. En Texcoco, al oriente de la Ciudad de México, mantienen una suerte de ciudadela denominada Betel, que funciona como escuela clerical o centro de adoctrinamiento. Sus 1,000 habitantes comen a una hora fija, oran y luego se consagran al estudio de la Atalaya. A las 5 de la tarde se sirve la cena. Todos se consagran a distintos servicios para la agrupación, en especial la impresión y distribución de “La Atalaya” y “¡Despertad!”, ambas revistas proselitistas.
Le siguen, en orden de importancia, los Mormones o Iglesia de los Santos del Último Día, cuyos primeros 7 predicadores llegaron a México en 1875 provenientes de Arizona. Una década después se les unieron otros 400 llegados de Utah para huir de la persecución de las autoridades por su costumbre de practicar la poligamia. Se asentaron en Casas Grandes, Chih. En 1993 recibieron el registro como asociación religiosa y hoy suman más de un millón de feligreses.
La Iglesia de los Hermanos de la Luz [Luz del Mundo], fue fundada en 1926 por el ex soldado Eusebio González (oriundo de Colotlán), quien adoptó el nombre de Aarón. La secta se asentó en Guadalajara, donde adquirió en 1955 un terreno de 14 hectáreas para crear la colonia religiosaHermosa Provincia. Los adeptos a esta secta se bautizan a los 14 años de edad y únicamente creen en Jesucristo, el matrimonio es impuesto por el líder y no existe el divorcio. Los ministros deberán estar casados. No creen en la virgen María, no adoran imágenes de santos y ni siquiera usan una biblia especialmente expurgada.
Cada 14 de agosto celebran con cantos y alabanzas una Santa Cena a nombre del cumpleaños del hermano Aarón (fallecido el 9 de junio de 1964). Según cifras propias, la Luz del Mundo cuenta con más de 5 millones de adeptos, de los cuales el 50% se ubican en Guadalajara y el resto están repartidos en Centro y Sudamérica. Su objetivo principal consiste en formar y controlar comunidades aisladas. Su templo tiene capacidad para 12,000 personas sentadas y está adornado con un sistema de rayo láser utilizado en las celebraciones y visible desde cualquier punto de la ciudad.
La Iglesia Universal del Reino de Dios, fundada en 1977 en Brasil, llegada a México en 1981 y conocida por el lema “Pare de sufrir”, se fundamenta en la “teología de la prosperidad”, según la cual el adherente puede «reclamar las bendiciones de prosperidad de un dios todopoderoso, dueño de todo el oro y toda la plata». Consideran el diezmo entregado a la iglesia como la demostración clara de fe, lo cual ha redituado a su fundador y líder, el brasileño Edir Macedo, una fortuna aún sin cuantificar, pues para eludir al fisco de México y de otros países acostumbra crear empresas que, sin estar a nombre de la secta, son manejadas por fieles adeptos. En México cuentan con más de 48 “Centros de Fe” donde se llevan a cabo reuniones caracterizadas por los generosos donativos entregados por los fieles a la congregación a cambio de recibir supuestas bendiciones y alivio a penas y sufrimientos de todo tipo.
Cortesía de la revista: “Contenido”
http://www.contenido.com.mx
Julio de 2007.
Internet: nueva arma de las sectas en México
Por: Raquel Membrila y Genoveva Caballero
Para controlar a sus adeptos la mayoría de los grupos sectarios, utiliza una versión atenuada del “lavado cerebral” empleado por los regímenes totalitarios en la Guerra Fría. Conozca como operan, a quiénes reclutan y cómo no caer en sus redes o zafarse de ellas.
Los sectarios no suelen darse cuenta del proceso de manipulación al cual fueron sometidos y alegan, en su mayoría, que los cambios ocurridos en su personalidad fueron producto de su voluntad, su experiencia y sus razonamientos. Más aún: casi siempre defienden apasionadamente a sus manipuladores.
Indice
I: lavado cerebro
II: Volver a la normalidad
Pasos y reacciones
Amenaza moderna
Las 4 Principales sectas en México
Testigos de Jehová
Mormones
Luz del Mundo
Pare de Sufrir
I: Cerebro lavado
Para mejor controlar a sus adeptos y moldear su forma de pensar hasta subordinarla a las directrices de la organización, la mayoría de las sectas modernas utilizan una versión atenuada del “lavado cerebral” otrora empleado por los regímenes totalitarios en la Guerra Fría.
Pedro Ramírez (nombre cambiado) murió por propia mano en abril de 2006. Tenía 21 años de edad y era un chico solitario que sólo hallaba consuelo en una supuesta “iglesia” que descubrió gracias a una página de Internet.
Pedro pasaba la mitad del tiempo con uno u otro de sus padres, divorciados y muy atareados (él radicado en el DF y ella en Mérida). Creció al cuidado de la televisión y, más tarde de la computadora, que utilizaba para navegar durante horas por la red de redes.
En diciembre de 2004 Pedro pidió a su madre dinero para ir a un congreso de su iglesia; la mamá intentó averiguar de cuál congregación se trataba, pero se conformó cuando el hijo le aseguró que era miembro de un grupo “cristiano”.
Como el joven era cortés, no tenía malos hábitos, no era asiduo a fiestas ni profería palabras altisonantes, la mujer permitió sin reparos a su vástago ausentarse por periodos cada vez más largos para que éste cumpliera con su “ministerio”.
Los único que llamaba la atención a los padres de Pedro era su propensión a censurar a otros jóvenes de su edad por su vestimenta, fumar, beber o bailar en fiestas: —Son cosas malas, tentaciones para la carne— aseguraba con tal seriedad que a su madre le parecía gracioso tener un hijo tan “mocho”.
Un día Pedro anunció su intención de abandonar la escuela para irse de “misionero”; como ya tenía 20 años y les parecía bien la dedicación a su nueva fe los padres no se opusieron, pese a no tener idea de lo que el joven hacía entregado a “chatear” por horas con sus “hermanos” ni lo que ocurría en los “encuentros” y “congresos o asambleas” de esa iglesia. Tampoco notaron cómo se volvía más taciturno y esquivaba cualquier conversación con ellos. Sólo comenzaron a preocuparse en la Navidad de 2005, cuando Pedro se negró a participar en las celebraciones familiares y en cambio prefirió partir a“servir” en uno de sus “congresos”.
A principios de abril del año pasado el joven se tornó irritable, azotaba las puertas y no quería ver ni hablar con nadie. Su madre lo envió a la Ciudad de México, con su padre, donde se ahorcó. En la computadora del suicida no quedaba el menor rastro de sus actividades, pues había formateado el disco duro; también había eliminado de sus agendas nombres y números telefónicos de sus “hermanos”. Sólo entonces los progenitores de Pedro vislumbraron la verdad: su hijo había formado parte de una secta y decidió quitarse la vida tal vez por alguna desilusión o desencuentro con sus“pastores”.
DE TODOS LOS COLORES
La palabra secta deriva del latín y define, según el Diccionario de uso del español de María Moliner, a una «doctrina enseñada por un maestro y seguida por sus adeptos (...) considerada errónea, o que se aparta de la tradicional u oficial (...) particularmente, la que se considera alienante o destructiva para sus adeptos». Si bien no existen cifras exactas, los estudiosos calculan que en México hay cerca de 1,000 sectas, a las cuales pertenecen alrededor de 2,250,000 mexicanos, la mitad de ellos menores de 30 años.
Las primeras agrupaciones protestantes llegaron a México en el último tercio del siglo XIX; con el tiempo se les sumaron otras congregaciones no propiamente protestantes ni católicas, aunque muchas esgrimen el “cristianismo” como base de su doctrina.
El sociólogo francés Jean Paul Willaime, director de la Escuela de Altos Estudios de las Religiones de la Universidad de La Sorbona, en París, asegura que en México la proliferación de las sectas se explica en parte por la probreza y el desamparo experimentado por los individuos, a lo que se suman las contradicciones y conflictos en el seno de la Iglesia católica, que terminan por alejar a muchos fieles y lanzarlos a la búsqueda de nuevas fuentes de consuelo espiritual.
De acuerdo con los expertos del Centro de Información sobre Sectas, Religiones y Nuevos Movimientos Religiosos, (http://www.sectas.org/) las primeras sectas globales florecieron a finales de los 60 y principios de los 70 y tenían orientación exclusivamente religiosa. Ahora, en cambio, existen varias de carácter político, de creyentes en los ovnis, de experimentación de la vida en comunas aisladas de las ciudades y aun centradas en prácticas supuestamente orientadas a mejorar la salud.
DOS CLASIFICACIONES
Según explica monseñor Trinidad Zapata Ortíz, obispo de San Andrés Tuxtla y responsable de la comisión episcopal para el diálogo interreligioso, no existe una sola tipología aceptada universalmente para clasificar a las sectas, aunque indica que una de las más acertadas es la elaborada por el fallecido (en 2002) monseñor Jean Vernette, miembro de la Conferencia Nacional Francesa de Obispos Católicos en su obra Las Sectas, que las cataloga en 3 grandes bloques según su origen:
1)De inspiración judeo-cristiana
2)Con raíces en las grandes religiones de Oriente
3)Inspiradas en el esoterismo o movimientos de “mejora” del potencial humano
Por su parte, la mayoría de los sociólogos de la religión proponen otra clasificación:
1.Sectas cristianas o pseudocristianas (Adventistas, Amistad Cristiana, Asambleas de Dios, Bautistas, Casa sobre la Roca, Iglesia del Buen Pastor, La Luz del Mundo, Mormones, testigos de Jehová)
2.Sectas de espiritualidad oriental (Hare Krishna, Meditación Trascendental, Misión de la Luz Divina, Método Silva de Control Mental)
3.Sectas gnósticas y ocultistas (Gran Fraternidad Universal, Sociedad Teosófica, Nueva Acrópolis)
4.Sectas utópicas (Cienciología [Dianética], Niños de Dios, Cuarto Camino)
5.Sectas satánicas. En México el caso más sonado fue el de los “Narcosatánicos” de Matamoros, liderada por Adolfo de Jesús Constanzo y que practicaba sacrificios rituales de seres humanos, según constató la policía cuando en la sede de la agrupación descubrió un caldero de hierro con restos de animales, sangre y un cerebro humano y una fosa común con 12 cadáveres descuartizados, a los que se había extirpado corazón y cerebro.
TRES ELEMENTOS
Las sectas pueden considerarse destructivas cuando lesionan la integridad psíquica o física de sus adeptos —explica el psicólogo y psiquiatra Jorge de la Peña Martínez,perito de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos—. Generalmente se trata de grupos pequeños manejados por una minoría de privilegiados, sometidos a su vez a un líder, cuya personalidad suele presentar rasgos psicopatológicos. El control sobre los seguidores es total y en ocasiones éstos se ven incluso empujados a cometer suicidio en nombre de su guía o de sus creencias.
Por tales episodios extremos —como los ocurridos en Guyana en 1978 o en Waco, Texas, en 1993—, muchos suponen que las sectas destructivas son grupos detectables a simple vista, aunque no siempre es así. Lo cierto es que la gran mayoría emplea técnicas de coerción psicológica tendientes a reformar el pensamiento al estilo del“lavado de cerebro” empleado por los regímenes chino y soviético entre los años 60 y 80 del siglo pasado.
El psiquiatra neoyorquino Robert Jay Lifton, estudioso de los traumas causados por la guerra y los campos de concentración, definió en su obra La reforma del pensamiento y la psicología del totalitarismo 8 criterios para caracterizar el “lavado de cerebro” a partir de las técnicas utilizadas por el régimen de Mao Tse Tung para convertir a los presos políticos a la ideología comunista.
LOS 8 CRITERIOS DE LIFTON |
Control de la comunicación. El grupo decide con quiénes se comunican y relacionan los adeptos, y limita sus fuentes de información.
Misticismo artificial. Velas, incienso, rezos o mantras, música y otros elementos son usados para crear un ambiente "especial".
Vocabulario propio. Fomenta la sensación de pertenencia.
Primacía de la doctrina sobre la persona. Los preceptos dictados son más importantes que la experiencia de cada individuo en su compresión de la secta.
Infalibilidad del dogma. Las palabras de los líderes son sagradas, pues provienen de la divinidad.
Confesiones públicas. Establecen lazos de complicidad entre los miembros de la secta.
Demandas inalcanzables de pureza. Provocan en los sectarios vergüenza y culpa constantes, que los vuelven más susceptibles de ser manipulados.
Poder sobre la vida. La secta decide quién tiene derecho a vivir y quién no y aun quién se salvará o no en el más allá, según su adherencia a las normas del grupo.
Fuente: Centro de Información sobre Sectas, Religiones y Nuevos Movimientos Espirituales (http://www.sectas.org)
Actualmente muchos médicos, psicólogos clínicos y sociólogos, toman los criterios del Dr. Lifton como referencia para determinar si algún grupo, religioso o no, se vale de medidas coercitivas para manipular la conducta de sus partidarios através de una técnica gradual de "reforma de pensamiento": —El manejo de estas técnicas de coerción psicológica establece el criterio clave para llamar "secta" a una agrupación— Señala el Dr. Jorge de la Peña.
La mayoría de las sectas modernas utilizan una versión atenuada del “lavado cerebral”, denominada por los expertos “reforma del pensamiento”, para controlar a sus miembros.
El psiquiatra John Hochman —Profesor clínico asistente de psiquiatría en La Universidad de California en Los Ángeles— asegura que «las sectas utilizan una tríada de elementos que se refuerzan entre sí: el milagro (pensamiento mágico alrededor del dirigente), el misterio (ocultar la práctica, creencias reales y agenda del grupo) y la autoridad».
De acuerdo con el doctor De la Peña y la doctora Elizabeth Díaz Brenis (profesora-investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y Directora del Centro de Estudios de Religiones Contemporáneas) las sectas hoy se valen también de una nueva herramienta para reclutar miembros: los foros de discusión o de charla (chat) en Internet, idóneos para captar adeptos.
LO MEJOR: PREVENIR
Los síntomas delatores de que un joven está “enganchado” a una secta destructiva, explican los investigadores, son la pérdida de afectividad, de expresividad y de sentido del humor. Las víctimas se convirtieron en personas muy susceptibles, intransigentes y poco dispuestas al diálogo, además de que adquieren posturas y movimientos especialmente rígidos.
Los miembros de la familia suelen ser los primeros en enterarse, aunque los profesores también pueden detectar el problema, señala el español José [Pepe] Rodríguez (Doctor en psicología social por La Universidad de Barcelona) en su libro Adicción a las sectas, pues estos grupos suelen reclutar a sus seguidores más jóvenes en las escuelas mediante reuniones de apariencia inofensiva.
En esos casos las sectas se concentran en la búsqueda de personas amistosas, obedientes y altruistas porque son fáciles de persuadir y manejar: «A las sectas no les interesan los jóvenes recalcitrantes, desobedientes y egoístas; esta clase de muchachos son muy difíciles de someter a los controles estrictos y las disciplinas tan fuertes de estas organizaciones, que usan el sentimiento de culpa y la presión social como sus principales métodos de control», apunta el Dr. Rodríguez.
Muchos creen erróneamente que los jóvenes que se unen a una secta son inadaptados, provenientes de familias disfuncionales o desunidas, pero las investigaciones indican que aproximadamente 2 tercios de las víctimas pertenecen a familias tradicionales y su comportamiento era normal cuando se adhirieron a la secta. Del tercio restante, sólo el 6% tenía problemas psicológicos importantes antes de ingresar al grupo, y los demás sufrían depresiones por alguna pérdida personal (la muerte de un familiar, frustración por no haber conseguido la admisión a la universidad de su preferencia o algún romance roto) o bien, tenían conflictos laborales o problemas sexuales.
Algunas de las sectas más grandes tienen manuales detallados con estrategias para el reclutamiento y entrenan a sus miembros en el uso de métodos de persuasión para acercarse a víctimas potenciales. Algunas buscan nuevos seguidores directamente en secundarias preparatorias y universidades, en especial aquellas donde pernoctan estudiantes venidos de otras ciudades.
Las sectas no religiosas suelen recibir a los nuevos miembros con cánticos, sesiones de meditación, hipnosis y una apasionada prédica sobre las bondades de la pertenencia al grupo, a condición de contribuir con dinero a su sostenimiento.
Algunas funcionan como empresas “multinivel” que en vez de empleo ofrecen una“mejora sustancial de vida” y “nuevos valores” directamente proporcionales al entusiasmo de los miembros al reclutar a otros o vender cualquier chuchería inservible. En su defecto, los miembros deben trabajar gratuitamente o conseguir dinero mediante rifas, fiestas y eventos o, si no queda de otra, la mendicidad, el robo y la prostitución: invariablemente, deben entregar casi la totalidad, sino es que todas sus ganancias a los líderes, quienes jamás rinden cuentas del dinero recibido.
¿Pueden prevenir los padres que sus hijos caigan en las redes de una de estas organizaciones? Sí —responde De la Peña—, a condición de estar al tanto de la personalidad y los ideales de sus vástagos. También hay que aleccionarlos para que no reciban ayuda de personas o asociaciones que presentan respuestas mágicas o simplistas a los problemas cotidianos y cuyas metas sean poco claras e irracionales; no aceptar invitaciones afectuosas e inoportunas de quienes presumen ser parte de “la única alternativa” o la “última solución”, y no relacionarse con grupos (ni de manera personal, ni por chat) que quieran atribuirle al “contactado” sentimientos de culpa. La regla es: hacer caso omiso.
II: Volver a la normalidad
El procedimiento no es muy agradable, pues el sectario siempre está convencido de la bondad de sus creencias y se muestra temeroso de que lo arrebaten de la “salvación” al forzarlo a ver las manipulaciones de las cuales es víctima.
El adolescente Ricardo Jiménez (nombre cambiado) se adhirió a una secta destructiva que descubrió merced a un sitio en Internet. Si bien su familia era normal y tranquila, un día, impulsado por las dudas propias de su edad, decidió huir de su casa para vivir en una residencia habilitada por la agrupación para los adeptos en esa situación.
Convertido en miembro ferviente de la secta, hacía proselitismo con gran energía; en una ocasión, en premio le permitieron visitar a sus padres, aunque resguardado por otro miembro de “la congregación”. Los progenitores de Ricardo intentaron convencerlo de permanecer con ellos, pero fue inútil: bastó una mirada intimidatoria del “hermano”acompañante para que el adolescente volviera dócilmente con sus cofrades.
Meses más tarde su padre lo encontró en una esquina predicando su nueva fe y decidió llevarlo, aun contra su voluntad, con un especialista. Acudieron con el Doctor De la Peña, quién sometió a Ricardo a un proceso conocido como “desprogramación” o“desacondicionamiento” para liberarlo del influjo de la secta.
El procedimiento no es muy agradable, a decir verdad, pues casi siempre hay que traer casi a rastras al sectario —acepta el especialista—, invariablemente convencido de la bondad de sus creencias y temeroso de que lo arrebaten del único camino de la salvación al forzarlo a ver las manipulaciones de las cuales es víctima. Además, los padres suelen creerse culpables de la adhesión de su vástago al grupo y sufren una suerte de parálisis que les impide buscar ayuda.
Antes de ser desprogramados, muchas víctimas de una “reforma del pensamiento” o“lavado de cerebro” —llamado “conversión” por los sectarios— no suelen darse cuenta del proceso de manipulación al cual fueron sometidos y alegan, en su mayoría, que los cambios ocurridos en su personalidad fueron producto de su voluntad, su experiencia y sus razonamientos. Más aún: casi siempre defienden apasionadamente a sus manipuladores.
No es raro que sostengan que sus víctimarios les “mostraron la luz o la verdad...” —dice De la Peña— y aleguen una transformación milagrosa de su vida.
No siempre es fácil descubrir a los sectarios con el cerebro “lavado” salvo que hagan proselitismo: fuera de esa actividad, acostumbran actuar con normalidad, mientras no se toque el tema de sus creencias: —Si las abordan, suelen responder de manera automática a cualquier cuestionamiento, como si fueran zombis —expone el especialista—. Mientras hablan, sus ojos se desorbitan, brillan y casi no parpadean. No utilizan argumentos de peso para mostrar sus desacuerdos ni para defender a su grupo y en cambio recurren a la descalificación de su interlocutor.
Lo anterior se debe, agrega el psiquiatra, a que su convicción no es racional sino emotiva y por ende no hay modo de hacerlos entrar en razón. Prefieren estar en compañía de quienes piensan como ellos y evitan el contacto con personas capaces de hacerlos dudar de su manera de pensar. Por ello no es raro que las personas reclutadas por una secta sean capaces de renunciar a su familia, amigos y empleo con tal de afirmar su pertenencia a la congregación.
PASOS Y REACCIONES
La “desprogramación” —utilizada, con algunas variantes, en todo el mundo—, consta de 9 pasos:
1)Evaluación del problema
2)Peritaje del sistema del sistema familiar
3)Valoración de la personalidad y circunstancias del sectario (realizado por un grupo de terapeutas calificados y, de preferencia, colegiados)
4)Tratamiento terapéutico para la familia completa
5)Diseño y puesta en práctica de estrategias terapéuticas de aproximación
6)Abordaje específico para ayudar al sujeto a superar su dependencia de la secta
7)Abordaje terapéutico del síndrome postsecta.
8)Abordaje terapéutico de los conflictos derivados de su personalidad antes del ingreso a la secta y que lo llevaron a unirse a ésta
9)Apoyo para el reajuste a la vida fuera de la secta
INTRODUCCIÓN A LA SOCIOLOGIA DE LA RELIGIÓN
Felipe López Rosado.
Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de México.
EDITORIAL PORRUA, S. A.
Av. Rep. Argentina Núm 15 México, 1960.
Capítulo XV
LA RELIGION
DEFINICIÓN Y CONCEPTO DE RELIGION.-
“Un sistema solidario de creencias y prácticas relativas a las cosas consideradas sagradas, a las cosas separadas y prohibidas; estas creencias y prácticas unen en una misma comunidad moral llamada iglesia a todos sus adherentes”.
Definición de E. DURKHEIM.
La religión es la creencia en uno o varios poderes superiores, respecto de los cuales el individuo experimenta un sentimiento de dependencia. Esta creencia produce en nosotros una organización, una serie de actos específicos y una regla de vida que tiende a establecer y mantener relaciones favorables con los poderes susodichos.
A la palabra religión se han dado varias interpretaciones etimológicas:
Cicerón (De Natura Deorum), la hacía derivar de relegere, releer, considerar con atención, porque el hombre de religión se ocupa con insistencia y considera cuidadosamente las cosas santas.
Lactancio, profesor de retórica latina en la primera mitad del siglo IV sostenía, en cambio, que la palabra religión se deriva de religare, cosa que liga o religa.
Por último, San Agustín decía que religión viene de reelegere, elegir de nuevo, porque la religión es algo que se elige de nuevo.
En el fondo hay un profundo desacuerdo en cuanto al significado etimológico de la palabra.
La religión en los pueblos avanzados consta de cuatro partes: dioses, sacerdocio, ritos y dogmas.
Los dioses son los poderes sobrenaturales en quienes proyecta el hombre sentimentalmente su “alma”(Einfühlung).
Sacerdocio es la clase o casta primera en diferenciarse de la masa amorfa de las sociedades primitivas, especializada en servir de intermediaria entre los poderes sobrenaturales y la comunidad religiosa.
Dogmas son el conjunto de verdades indiscutidas e indiscutibles de una religión: son las bases intelectuales de la religión, o sean las proposiciones que establecen las relaciones fundamentales entre la deidad y el hombre.
Culto o ritos son el conjunto de prácticas que se ejecutan en honor de la deidad. El culto puede ser externo o interno, individual o social.
La Sociología debe considerar la religión como una función mental colectiva, como el lenguaje; si éste representa la inteligencia del alma colectiva, la religión debe representar el sentimiento colectivo. La Sociología debe rehusar el planteamiento de todo tratamiento confesional o teológico. Por mucho error que haya en los que estudian la ciencia de la religión, como la Escuela Etnológica, hay por lo menos una consideración científica del tema basándose en el gran caudal de datos etnológicos y lingüísticos recogidos por exploradores y especialistas.
Así nació el estudio comparado de las religiones de Federico Max Müller; la Escuela Etnológica de Sir John Lubbock, Eduardo Taylor y otros más; pero ya en el plano del científico, no del creyente.
Müller ha concluido que las formas religiosas pasan primero por el henoteísmo, que es una concepción vaga de la divinidad que no implica aún pluralidad ni unicidad de la divinidad. Sólo más tarde se resuelve en mono o politeísmo.
La Escuela Etnológica busca, atinadamente, el conocimiento de la religión en el estudio de las sociedades humanas de cultura inferior, que son las legítimas representantes de la humanidad primitiva: Engels las llamó los fósiles sociales. Esta Escuela ve cinco etapas en la evolución religiosa:
Ateísmo, que no es la negación de dios, sino la ausencia de ideas definidas acerca de él;
Fetichismo, que es la etapa en la que el hombre cree forzar a la divinidad a cumplir sus deseos, por medio de ciertos actos;
Totemismo, que es el culto de objetos, árboles, lagos, piedras;
Shamanismo, que admite la existencia de divinidades superiores con las que sólo los shamanes pueden entrar en contacto;
Idolatría o antropomorfismo, en la que los dioses, no creadores, son representado por ídolos e imágenes.
Luego vienen las grandes religiones étnicas, casi todas monoteístas o dualistas.
Por muy incompletos que sean los datos, éstos son los que la Sociología debe interpretar, a pesar del desacuerdo que reina en las conclusiones de los varios autores.
ORIGEN DE LA RELIGION
¿Cuál es el origen, la causa de las construcciones religiosas que tiene toda sociedad? Es cosa no resuelta aún. Hay gran diversidad de criterios. Hay la teoría de la intuición, la del temor, la del animismo, la del doble, la del totemismo, la de la proyección sentimental o Einfühlung.
De ellas, la que más aceptación tiene es la última, la de la proyección sentimental. La cual se explica así:
“La mente del hombre tiene dos modos de proceder: uno razonador, otro como proyección sentimental; en un caso analiza, en el segundo admira o teme”.
La palabra alemana Einfühlung, que no ha encontrado equivalente en nuestro idioma [Recientemente se ha propuesto “empatía”, como la traducción más próxima.], quiere indicar una proyección del alma en todo su contenido, fuera de sí, sobre las cosas del mundo interior o exterior que solicitan su admiración o su temor, su complacencia, su exaltación. Y esto no ocurre en sólo una conciencia; sino que se produce en otras muchas, en quienes se opera el mismo movimiento; y todas estas conciencias se ligan entre sí en su misma admiración, en su mismo temor, en su misma esperanza.
Es difícil para nosotros los hombres modernos, con una herencia milenaria de razonamiento, entender la mentalidad prelógica del hombre primitivo; su actitud mágica ante la vida; su necesidad de dominar el medio que le rodea, ignorando sus causas. En este sentido la magia es una técnica de dominar el medio, tanto como la ciencia. No es sólo la ignorancia la causa que engendra la religión; tampoco es sólo el miedo; es la ignorancia y el miedo y el entusiasmo, es la actitud mental del hombre que fuga de sí mismo hacia lo que teme y admira.
MANA, TOTEMISMO, TABÚ, FETICHISMO.
Mana. El salvaje ignora las causas de lo que ocurre en torno de él, no puede concebir todavía el principio de causalidad; para explicárselo todo acude a un concepto dinámico que se llama fuerza mágica humana. Este concepto es difícil de definir: es la naturaleza material, aunque invisible e impalpable; se le puede comparar a una llama oscura, a un soplo inasible.
Todos los fenómenos de la naturaleza poseen mana, pero en las tempestades, en la actividad ritual del mago, en los encantos y en los sacrificios, la fuerza mágica llega a su más alta expresión. La palabra designa todo lo que sigue:
Poder de hechicero.
Cualidad mágica de una cosa.
Cosa mágica.
Ser mágico.
Tener poder mágico.
Estar hechizado.
Obrar mágicamente.
Estos objetos o personas con mana, son como pilas cargadas eléctricamente; su contacto trae como consecuencia una descarga, cuando quien los toca no es lo suficientemente fuerte para neutralizar el vigor de ella.
Mana es un vocablo melanesio (muy distitno a la palabra hebre maná, cuyo significado es ¿qué?, exclamación lanzada por los hebreos por la extrañeza que experimentaron cuando llovió del cielo el sustento anhelado), cuyo significado es más o menos así: “potencia de un ser poderoso y excepcional”.
Para la existencia del mana, concurren tres requisitos:
a) ignorancia común de la tribu que, o no se explica la causa verdadera de esa fuerza o le atribuye ésta ignorantemente a la persona o cosa dotada de mana;
b) la proyección de la conciencia individual hacia lo que causa miedo o admiración;
c) conjunción colectiva en un mismo haz de todos los temores o todas las admiraciones individuales, y tal haz es la creencia.
Totemismo.- El totemismo es un sistema que toma como eje de su organización el tótem. Tótem es una palabra de un idioma de los algokinos americanos. Tótem es un objeto material al que el salvaje testimonia un respeto supersticioso porque cree que entre su propia persona y cada uno de los objetos de dicha especie existe una particularísima relación. Es una relación recíproca: el tótem protege al hombre y el hombre expresa su respeto al tótem por diversos modos, no matándolo si es un animal, no cogiéndolo si es una planta. El tótem se diferencia del fetiche en que éste es único y aquél es una especie vegetal o animal y, en consecuencia, todos los ejemplares de la especie son tótem.
Freud reconoce por lo menos tres especies de tótem:
Tótem de tribu, que se transmite hereditariamente de generación en generación;
Tótem particular de un sexo, que, por ejemplo, pertenece a los varones de una tribu, pero no a las hembras;
Tótem individual, que pertenece a una sola persona y no se transmite a sus descendientes.
Por lo que se ve, el tótem viene siendo un antepasado de la tribu y ésta su descendencia. Un clan mosquito de Centroamérica se cree descendiente (con su mentalidad prelógica) de los mosquitos, cree llevar en sus venas la sangre del mosquito; por ello se nombran según su tótem.
El totemismo es a la vez un sistema religioso y un sistema de organización social. Como religión, produce las relaciones de respeto y mutua consideración entre el hombre y el tótem. Desde el punto de vista social, como organización social, produce las obligaciones de los miembros del clan entre si y con respecto a las otras tribus. Es conveniente subrayar que los lazos totémicos son más fuertes aún que los lazos de la familia actual.
Tabú.- Tabú quiere decir lo que no se puede tocar o debe ser evitado, sea por su santidad especial, sea porque ejerza una influencia dañosa, bien en oposicióna lo sagrado, impuro que mancha cuando toca. En el concepto de tabú hay dos representaciones opuestas: la de lo sagrado a causa de su santidad y la de lo impuro, que debe ser evitado por sus propiedades dañosas.
El tabú es un acto que no debe realizarse, porque pondrá en juego las fuerzas del mana a destiempo y de ahí resultan catástrofes o inconvenientes. El tabú se supone emanado de una especial fuerza mágica inherente a ciertos espíritus y personas susceptibles de transmitirse en todas direcciones por la mediación de objetos inanimados. El tabú es transmisible, y por ello dio nacimiento a la creencia de que se le puede evitar por ceremonias de expiación. Hay tabúes permanentes y hay tabúes temporales. Los sacerdotes y los jefes, así como los muertos y todo lo que con ellos se relaciona, son tabúes permanentes. Los tabúes pasajeros se relacionan con ciertas actividades o estados. Por ejemplo, el parto, el estado del guerrero antes y después de la expedición. Hay tabúes generales que pueden ser suspendidos en una extensa región y mantenidos durante muchos años.
Tabú es una palabra polinesia que significa no oses, no debes. Tabú es lo extraordinario, lo sagrado, lo santo. Se compone de ta que quiere decir notable, marca; y bu, que indica excesivamente. Lo contrario del tabú es noa. Esa palabra la introdujeron al inglés Cook y King, quienes la oyeron por primera vez en 1777 en Tonga. Cook la definía así: “Tabú, en general, es una cosa que está vedada y se aplica a todos aquellos casos en que una cosa no ha de ser tocada.”
El tabú es a tiempo religión, derecho y costumbre, como el mismo sistema totemista. El pecado surge del tabú, y como consecuencia del pecado la necesidad del sacrificio.
Fetichismo.- Esta palabra tiene un origen portugués: “fetisso, que se aplica a un objeto que uno mismo hace y adora, a un objeto hechizado”.
El fetiche es un objeto individual dotado de una fuerza demoníaca y hecho por las manos de los mismo que lo adoran.
El fetiche tiene tres caracteres:
Es un objeto hecho por la mano del hombre y dotado de una fuerza demoníaca.
Es capaz de producir bien o mal;
Se le dedican ceremonias.
Se diferencia de mana, en que éste es sólo el poder, objeto que es como pila eléctrica, pero sin culto y sin noción de lo bueno o de lo malo; el fetiche no puede existir sin mana, pero hay objetos mana que no son fetiches; el objeto mana, sobre todo, no tiene culto. En el fetiche emerge, pues, un segundo elemento de los actuales religiosos: el culto. En los pueblos primitivos el culto está constituido por la magia y la hechicería.
La hechicería es, como dice Salomón Reinach, la estrategia del animismo. Es lo que permite doblegar la voluntad de los seres sobrenaturales, tratándolos como en condiciones idénticas se trataría a una persona humana, apaciguándolos o intimidándolos, despojándolos de su poder y sometiéndolos a nuestra voluntad por modos psicológicos. La magia hace, en cambio, abstracción de los espíritus y no se sirve del método psicológico corriente. Hay una magia imitativa u homeopática. Por ejemplo: si queremos que llueva, debemos hacer algo que imite la lluvia o la recuerde. Hay también la magia en que la substitución de la parte por el todo es el medio para lograr el fin. Por ejemplo: apoderarse de los cabellos de una persona; la tenencia y el dominio de esa parte de su cuerpo, nos asegura también la tenencia y el dominio de toda la persona.
Junto al fetiche, con su hechicería y la magia, están el amuleto y el talismán. El amuleto evita el mal. El talismán proporciona bienes. El amuleto se lleva en lugar visible. El talismán se oculta. Amuleto es, por ejemplo, “la pata de conejo”, en la que cree el negro; talismán es la lámpara de Aladino.
HÉROES Y DIOSES
Héroe quiere decir el valiente, como Aquiles en la Ilíada; pero también cualquier personalidad fuerte e individualizada, aunque no sea valiente; un hombre que sobresale, pero mortal, es un héroe. Toda especie de personalidad que es superior por sus cualidades de fuerza, valor, virtud, inteligencia y belleza física, al individuo común. Los griegos los reputaban como hijos de un dios y de una persona humana, y eran menos que un dios y más que un hombre. El héroe abandona a su muerte esta vida, pero continúa en ella con una existencia ideal, parecida a la que la imaginación religiosa presta a los dioses, y ejercen una acción noble a los hombres, que les tributan honores y un culto. El culto a los héroes es en las tardes; el de los dioses es en la mañana.
Dios es un héroe que sobresale entre los héroes y se hace inmortal. El dios tiene morada generalmente fuera de la tierra, tiene una personalidad sobre humana, pero hominiforme. En tanto que el héroe piensa y obra como cualquier hombre, pero en más alto grado, el dios, además de esta magnificencia, tiene atributos que el humano no tiene. Posee atributos de demonio, es decir, de demon, voz griega con la que se designaba, no al espíritu malvado e infernal, sino al espíritu dotado de inmortalidad y potencia sobrenatural. El dios se diferencia del demon, en que aquél tiene personalidad propia, nombre propio. Por ejemplo: Tláloc es un dios; los tlaloques son demones, son los confusos e impersonales seres que acarrean el agua a los diversos lugares donde llueve.
Cuando en las comunidades aparecen las creencias en héroes y dioses, es que ya se ha pasado del animismo y el totemismo, hasta el origen de la religión en sentido más estricto y propio. Y es que al mismo tiempo aparecen el Estado, las costumbres y el derecho; es cuando aparecen también la propiedad privada y la división del trabajo; el sacerdocio ya emerge como clase o casta.
Cada raza, cada nación, tiene sus dioses y sus héroes esenciales que son representativos sobresalientes de su ideal de belleza, de virtud, de fuerza, de los caracteres peculiares del grupo humano que los reverencia.
LAS RELIGIONES ÉTICAS
Se llama así a aquellas religiones en las que, además de dioses, culto y sacerdocio, existe un dogma, es decir, las bases intelectuales y morales que la organizan sistemáticamente, tal como las sociedades contemporáneas.
La precursora de estas religiones éticas es el manismo de los chinos; pero la primera, propiamente dicha, es el mazdeísmo [Zaratustra, Zoroastro - zoroastrismo], en Persia.
En esta religión hay un dualismo: bien y mal, luz y sombra, Auramazda y Auromanyus. El primero creó la tierra, el cielo y la humanidad. El segundo es un enemigo del hombre y un principio destructor, y creó los males, las enfermedades, los crímenes, la muerte.
El vedismo o brahamanismo prebúdico, es decir, antes de la llegada de Buda, sostiene que la bienaventuranza de los difuntos depende de los servicios que les tributan sus descendientes de la linea masculina, nacidos de matrimonio legítimo y debidamente iniciados en los ritos religiosos, de aquí la obligación de contraer matrimonio. Es una religión panteísta: “Dios y el mundo no son cosas diversas.”
El Budismo profesa la creencia de la eterna transmigración de las almas, hasta llegar al nirvana. Para esto no hay que desear nada, “mi mayor deseo es el deseo de no tener deseos”. El deseo engendra el dolor, y el dolor la muerte, y la muerte el nacimiento, en eterno retorno.
El Oriente es el vientre de donde nacen las grandes religiones hasta hoy existentes: el dualismo, en Persia; el panteísmo, en la India; el monoteísmo, en Judea.
Del monoteísmo se han desprendido el cristianismo y el mahometanismo [Islám].
Es un fenómeno único en la historia de las religiones antiguas la persistencia del monoteísmo de Israel, en todos los períodos de su historia, desde el preexílico, pasando por el profetismo.
El cristianismo recibió el monoteísmo como herencia de la religión de Israel y lo hizo piedra angular de toda su construcción dogmática, sosteniendo la igualdad entre los hombres, la caridad, el perdón a los enemigos y las verdades fundamentales que aún sostiene nuestra civilización.
En el Islamismo hay dos períodos diversos: el de la Meca y el de Medina. En el de la Meca, de predicación más sencilla, se nota más la influencia cristiana.
Las religiones están influídas más o menos profundamente por el medio geográfico en que se asientan los hombres que las incubaron; también están influídas por las creencias de los grupos vecinos a los creyentes; y están influídas asimismo por el poderío militar y político de sus adherentes; en general, el progreso de la cultura trae consigo un gradual refinamiento y espiritualización de las religiones en sus conceptos éticos y en su ceremonial.
Los poderes demonísticos, afirma Alfredo Bertholet, cuyas acciones son, por lo general, imprevisibles, van siendo gradualmente reemplazadas por dioses amigables, o bien los espíritus del mal son reducidos a la impotencia. Los primitivos códigos religiosos, basados en la sangrienta venganza, dan paso a un sistema pacífico y ordenado; las remotas nociones de la venganza divina son desplazadas por la concepción de una ley divina, apoyada en la distinción entre lo bueno y lo malo.
De aquí el nombre de religiones éticas que se aplica al budismo, al mazdeísmo, al brahamanismo y, con más merecimientos, al cristianismo; porque todas se basan en un sistema moral, bueno o mejor, pero sistema ético al fin y al cabo.